¡¡¡ EN EL PERÚ LA GARRA 
LA PONE LA

!!!

 CLUB UNIVERSITARIO DE DEPORTES

TEODORO FERNÁNDEZ MEYZAN
LOLO

Lolo Fernandez - Club Universitario de Deportes - DALEUCAMPEON

 

El gran ‘Lolo’ Fernández, el máximo ídolo de Universitario de Deportes y del fútbol peruano nació en la Hacienda Hualcará de Cañete. Sin lugar a dudas, Teodoro Fernández Meyzán, sintetiza todo lo que ha caracterizado a Universitario durante toda su historia: garra, pundonor, lealtad, sacrificio, visión y servicio. Tras pasar casi toda su niñez en Cañete, ‘Lolo’ es enviado a Lima a sus 16 años para continuar sus estudios. Su padre, Don Tomás Fernández, quería que sus hijos tuvieran un mejor futuro y por eso, uno a uno fue enviandoa sus hijos a la capital, donde ya se encontraba, Arturo, hermano mayor de ´Lolo’, quien por esos años defendía la camiseta del Ciclista Lima Association, el equipo "tallarinero" decano de los equipos nacionales. Debido a sus buenas actuaciones, en su posición de zaguero, fue contratado por Universitario de Deportes. Eran los tiempos de Plácido Galindo, Eduardo Astengo, Tito Denegri, De las Casas y otros. Nadie imaginaba, en ese momento, la trascendencia que tendría ese ‘jale’. Toda una dinastía Fernández al servicio de la mejor institución deportiva del Perú. Seguirían a Arturo, "Lolo", Lolín, José, Jorge. Pero nadie llegaría a la cima como el Gran "Lolo". En marzo de 1930, ‘Lolo’ vistió la casaquilla "crema" por vez primera. Inicialmente entró en la reserva, pero sus faenas lo harían titular y de allí en adelante, jamás dejaría los colores ‘cremas’. "Lolo" se convertiría en símbolo de la "U", la que al mismo tiempo lo llevó a la famadel fútbol peruano. Como hecho anecdótico, cabe señalar que el primer contrato de "Lolo" con la "U" fue por la suma de 120 soles mensuales. Con ello, tenía para pagar sus estudios y poder cubrir sus gastos. Sin lugar a dudas, el gran apoyo de sus hermanos Arturo y José fue muy importante para su desarrollo tanto personal como futbolístico. Para la gran mayoría siempre fue un excelente jugador, sin embargo, nunca faltaron aquellos que señalaban que sólo se trataba de un ‘cañonero’ y que no tenía técnica.

Lolo, Arturo y Lolín

Pero con sus grandes actuaciones, sobre todo a nivel internacional les tapó la boca a sus detractores. Basta con recordar su primer partido internacional con la casaca "crema", que fue ante el Magallanes de Chile (29 de noviembre de 1931). Junto a Mario Pacheco, José Fernández, Jorge Gongora y Luis Souza-Ferreyra, conformaron una tremenda delantera. El cotejo, jugado el 29 de noviembre de 1931, terminó con triunfo de Universitario con gol de cabeza del gran ‘Lolo’ Fernández. En el Sudamericano de Lima de 1935, "Lolo" vistió por primera vez la blanquirroja. Después vendría el combinado del Pacífico, la gira con Alianza Lima a Chile, equipo al que ‘Lolo’ reforzó junto a su hermano Arturo. En esa gira derrotaron al Magallanes, al Colo Colo, al Audax Italiano y finalmente al Wanderers. Luego vendrían los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, donde las mejores actuaciones fueron ante selecciones consideradas favoritas como Austria, o ante Finlandia. En los Juegos Bolivarianos de Bogotá en 1938, Perú dio una leccion de fútbol, donde se pasearon con Colombia, Bolivia, Venezuela y Ecuador. A su vez, ‘Lolo’ fue el goleador de la Selección Peruana. En 1939, en Lima, se organiza el Campeonato Sudamericano de Fútbol. Se debutó ante Ecuador al que derrotamos 5-2. A Chile se le venció por 3-0. A Paraguay se le derrotó por 3-0 y por el título vencimos 2-1 a Uruguay en duro encuentro. Este Sudamericano fue muy importante para "Lolo", no sólo porque fue el goleador del seleccionado peruano ya que se derrotó en el último partido a Uruguay, que era ya campeón olímpico y mundial. La figura de ‘Lolo’ ya era conocida a nivel internacional, es por eso que,  Arturo Crenovic, en ese entonces presidente del Colo Colo de Chile, le entregó un cheque en blanco, diciéndole: "Fíjese Teodoro, aquí le doy un cheque en blanco, usted póngale la cantidad que Colo Colo se lo paga. Nosotros queremos tenerlo en el equipo". Sin embargo, ‘Lolo’ dijo ¡NO!. El sólo jugaría por el equipo de sus amores, Universitario de Deportes. Lo mismo sucedería con el Banfield de Argentina, a quien tambien accedió sólo a reforzar en un partido jugado en Lima, contra el Newell's de Rosario, haciendo pareja con Campolo Alcalde y René Pontoni. Después vendrían los 5 goles al Racing de Argentina (24 de diciembre de 1944), a quien la "U" derrotó 5-3, volteándole el partido. "Lolo" salió en hombros, en otra tarde memorable. Para él, este fue uno de los mejores partidos que había jugado en su vida y uno de los mejores que recuerda de la "U". Su adiós se produjo el 30 de agosto de 1953, y nada y nada menos que ante el archirrival, Alianza Lima. Ese día ‘Lolo’ marcó tres goles en la victoria de Universitario por 4-2. Alianza era un equipo poderoso. Era la época de Don Cornelio Heredia, Guillermo Delgado, Heraclio Paredes. Pero la "U" no se quedaba rezagada. Ya brillaba en esa época, Alberto Terry, "La Saeta Rubia", Dante Rovay, "La Lora" Gutiérrez, "El Quemado" Osorio y Manuel Arce, entre otros. La entrega de su casaquilla numero "9" se realiza semanas más tarde en un partido frente al Centro Iqueño. Allí, "Lolo", le entrega su chompa a Manuel Arce y abraza a todos los integrantes de Universitario de Deportes. Los aplausos y sus lágrimas quedarán grabadas en las mentes de los aficionados que asistieron al Estadio. Sin lugar a dudas, se retiró como un grande.

Palmarés:

Goleador: 7 veces máximo goleador en los torneos de 1932, 1933,1934,1938, 1940, 1942 y 1945.

Títulos:
5 Títulos de Campeón con Universitario de Deportes. Primero en 1934, para continuar en 1939, 1941, 1945 y 1946. Después del Sudamericano de Guayaquil en 1947, ‘Lolo’ jugó esporádicamente. Una fuerte lesión a los meniscos y una posterior operación lo tuvieron postergado. Sin embargo, hacia finales del Torneo de 1948, ayuda nuevamente a la "U" a salir nuevamente campeón. Pero las largas campañas en los años 30 y 40 comienzan a hacer mella en su estado físico. A comienzos de los años 50, comienza a pensar en el retiro. En Julio de 1952, se inaugura el Estadio ‘Lolo’ Fernández en la Calle Odriozola y juega en el partido inaugural contra la "U" de Chile, anotando un golazo.


'Lolo' para el Perú entero

Si 'Lolo' aún jugara, en el Perú quizá no se hablaría de redes, sino de redecillas sociales. Porque así era la efigie del 'Cañonero': se sobreponía a todo. Y él era tan sencillo que jamás, con seguridad, le habría hecho like a un posteo o RT a un tweet que lo elogiara. ¿Qué bla bla bla podrá decir de 'Lolo', se preguntarán ustedes, un tipo que ni siquiera lo vio jugar o conversó con él? Tomaré la licencia de escribir este artículo de opinión de DeChalaca.com en primera persona, para así compartir mejor algunas convicciones. El primer libro de fútbol peruano que leí cuando niño fue 200 Clásicos de Historia, de Lorenzo Villanueva Regalado, reeditado a partir de la tragedia de Ventanilla y en el que se compilaba una serie de artículos sobre diferentes facetas de la rivalidad entre Alianza y Universitario. Comprendí así a los siete años de edad por qué existía un clásico, y quiénes habían construido la historia de él. Por un lado, un equipo repleto de anécdotas, quimba, mística y muchos ídolos, casi para coleccionar; por otro, un equipo imbuido de garra, de lucha y fortaleza; y también con varios ídolos, pero con uno supremo, indiscutible. Y aunque las comparaciones son enojosas, se escribe tanta ligereza hoy en redes sociales a partir del desconocimiento histórico de muchísima gente -buena parte de ella nativa digital- cuya única fuente revisable es la maleable Wikipedia, que es necesario establecer algunos paralelismos para explicar el porqué 'Lolo' es hoy idolatrado por encima de cualquiera en el fútbol peruano.

'Lolo' de carne y hueso

Cuando 'Lolo' emergió en el fútbol, existía en el Perú un jugador cuyo esclavo era el balón: Alejandro Villanueva el as. Que ya estaba comenzando a dar lauros al Perú, como símbolo indiscutible de aquel Alianza Lima mágico de los años treinta. 'Manguera' no era solamente un goleador extraordinario, de fútbol vistoso y engreído de la afición: era también un líder, un capo, el dueño del vestuario. Así construyó la identidad de Alianza, de "su" Alianza: sobre la base de la necesidad de contar con un gran referente que guiara al equipo según sus designios. 'Lolo', en cambio, no fue un líder. De hecho, en Universitario ni siquiera ejerció la capitanía con frecuencia: apenas en algunas ocasiones, pues siempre hubo alguien con mayor voz de mando que él en el campo. Primero fue su hermano Arturo, luego Plácido Galindo -quien llegaría a ser presidente del club- y posteriormente, el 'Mariscal' Andrés da Silva. ¿Lo relegaron, acaso? No: él siempre prefirió el perfil bajo y que sus goles, por sí solos, hablaran de él. Fue un luchador constante, un aguerrido: los defensas rivales le pegaban y él se sobreponía, incluso a aquella lesión que casi lo saca de los campos en 1947. Y que cerca estuvo, como ha reportado anteriormente DeChalaca.com, de hacerlo marcharse al Sporting Tabaco pues la dirigencia de la 'U' de la época se había demorado en gestionar su renovación de contrato. 'Manguera', en cambio, aunque se lea duro decirlo, no pudo ganar la batalla cuando tuvo que luchar: se lo llevó la tuberculosis, producto de una vida tan alegre como desordenada, a muy temprana edad. Su entierro, dicen los abuelos y las hemerotecas, fue el más multitudinario de la historia del Perú republicano, solo comparable con el de Víctor Raúl Haya de La Torre. Fue el gran ídolo del momento, de la primera gran época del fútbol peruano. A diferencia de 'Lolo', cuya imagen de retiro exitoso a los 40 años con tres goles en un clásico le granjeó el final feliz que Villanueva no tuvo. Y prolongó su estirpe, ganadora, en el tiempo: como ídolo de todos los tiempos.

Entre la clase y la idolatría

Está dicho que en cantidades, muy posiblemente, Alianza tenga bastantes más ídolos importantes que Universitario, y decirlo no es un pecado: se explica a partir de lo argumentado sobre el legado de 'Manguera' de la necesidad de una figura mesiánica, de un goleador no solo contundente sino también líder. Porque eso hacen los ídolos: dejar herencia. Caso parecido es el del Boys, que en sus albores tuvo en 'Campolo' Alcalde a alguien de perfil parecido a 'Lolo' como principal referente; pero que en los cincuenta encontró en Valeriano López a esa figura parecida a Villanueva que, en adelante, labró la identidad rosada de alegría constante mezclada con desórdenes enraizados. Alianza, pues, tiene a Villanueva como ídolo máximo. Pero también tiene al mejor jugador de la historia del fútbol peruano: Teófilo Cubillas Arizaga. Anotador de diez goles en mundiales, solo superado a nivel sudamericano por Ronaldo y Pelé, e igualado por Gabriel Batistuta; y emblema, en consecuencia, de una generación dorada de futbolistas, la mejor que han parido estas tierras. ¿No tendría acaso el 'Nene', entonces, que ser el máximo ídolo del país? La respuesta es que nuestra sociedad es demasiado complicada para eso: no premia tanto el mérito como el esfuerzo o, inclusive, el carácter, la actitud. Por eso Hugo Sotil es mucho más recordado que Juan Seminario, quien también jugó en el Barcelona pero, a diferencia del 'Cholo', fue 'Pichichi' de la Liga Española; o por eso Roberto Palacios es bastante más querido que Claudio Pizarro, por motivos ampliamente conocidos. No tenemos hinchas meritocráticos. La mejor prueba de eso es que ni siquiera en el propio Alianza ha logrado Cubillas, quien tuvo el gesto único en la historia de volver del retiro para reconstruir un club en cenizas, imponer el amor a su figura por encima del de un contemporáneo y amigo suyo: César Cueto. Que solo hizo un gol en clásicos, a diferencia de los 16 que convirtió el 'Nene'; pero que quizá no fue tan exitoso económicamente ni previsor de su futuro. Que fue más "modesto", aunque Teófilo, como 'Lolo', siempre haya sido un canto a la humildad; sin embargo, nuestra sociedad, está dicho, no premia al que le va bien. Y que a lo mejor está ayudado por el registro fílmico que sí existe de su gol de tiro libre a último minuto en el arco de Chávez Riva, difundido a raudales por la magia de YouTube, mientras que del 'Nene' solo existe la famosa frase de 'Pocho' Rospigliosi anunciando que ya llegan sus goles. Por eso, puede decirse que Cubillas es el futbolista peruano más grande, y que 'Lolo' es el ídolo más gigante. Y con seguridad, ambos estarían más que conformes y hasta ruborizados con ambos calificativos.

Lo más grande del fútbol racional

Lo último quiere aludir a que tanto Cubillas como 'Lolo', o como Villanueva o Valeriano, jamás habrían avalado comportamientos violentos en nombre de las camisetas que tanto amaron y sudaron. Es verdad que el 'Cañonero' fue fiel a su querida camiseta crema: pero jamás se hizo de rogar para reforzar a ningún otro equipo. No solo fue el goleador del 'Rodillo Negro' aliancista que maravilló en Chile: también supo reforzar a Sport Boys, en algún amistoso ante Flamengo en 1952, o al propio Colo-Colo de Chile que no pudo llevárselo con el mito del cheque en blanco pero que se dio el gusto de verlo vestir la camiseta alba en partidos de exhibición junto a su hermano Arturo y el 'Pibe' Socarraz, quienes sí se quedaron por Santiago. Y es que en esa época los clásicos eran de intensa rivalidad, durísima: pero de amigos, de compadres. De gente leal, que además se juntaba después del fútbol con los periodistas, quienes también eran sus amigos, para tomarse algunas cervezas juntos, cosa que era lo más natural y no mal vista como en estos tiempos producto de la prensa amarillista de los noventa que a partir de su acoso a la vida privada logró volver al futbolista -ojalá no para siempre- en rival del micrófono y la cámara. Jamás habría 'Lolo' avalado violencia, y muchísimo menos en su nombre, ni estupideces o majaderías como ser un sacrilegio que el jugador de un club se ponga la camiseta del rival. Quisieron el destino y algunos malditos que el estadio Lolo Fernández, aquel que lleva el nombre del ídolo, fuera testigo de los primeros actos de violencia de la historia del fútbol peruano. El incendio nocturno de 1988, la quema de tribunas en un Boys - Alianza en diciembre de 1990 y la explosión del bus de Cristal en 1991 abrieron fuego, desde Odriozola, a la ola de barbaridades que hemos visto en las últimas dos décadas, exacerbadas principalmente por el sátrapa ceboso que gobernó Universitario durante la mayor parte de ese tiempo y que se encargó de desteñir con sus actos la camiseta que 'Lolo' consagró. Pero 'Lolo', incluso en el final, se sobrepuso a esos actos. Les ganó. En setiembre de 1996, en el domingo posterior a su fallecimiento, Alianza jugó en Chincha contra Ciclista Lima, que oficiaba allí de local. Ese día, la barra aliancista dejó lucir una banderola en homenaje a 'Lolo', en justo reconocimiento a su importancia histórica en el fútbol peruano. En plena época en que un Nerón quería incendiar los clásicos a punta de llevar papel higiénico a las tribunas, hubo gente que tuvo la grandeza de reconocer al ídolo del rival, así como en 1987 la barra de Universitario había sacado otra banderola en respaldo a los íntimos por la hora aciaga de los caídos en el Fokker. Un gigante, 'Lolo'. Difundir realmente su legado, multiplicarlo por las redes sociales, volverlas redecillas, puede ayudarlo a ganar un nuevo partido ahora que cumple 100 años: el que juega como embajador de un ejemplo antiviolencia, anti discursos tribuneros radicales. Por eso difundimos tanto su estela; por eso enarbolamos, en estos 100 de Lolo, el ejemplo del muchacho de Hualcará como el más importante que puede legarse a un país futbolero: el de alguien que ganaba los partidos más difíciles sobre la base de sencillez, disciplina y lealtad. Que perdure por siempre.


Cinco goles en la redecilla

Desde las diez de la mañana del 6 de agosto de 1936, una multitud de personas comenzó a congregarse en las afueras de las redacciones de los periódicos y las radios. Se esperaban, a viva voz, las noticias que llegaran desde Berlín; la postal se acompañaba de un pizarrón, donde se señalaban los goles y anotadores. En ese mismo instante, pero con la diferencia horaria del caso, unos trescientos peruanos cantaban el Himno Nacional en las graderías del Olímpico de Berlín. En la cancha, la selección olímpica de Perú hacía la calistenia; el partido contra Finlandia comenzó a las 5 y 34 de la tarde (hora alemana). Se podrá discutir el nivel amateur del rival, pero no se podrá discutir que ‘Lolo’ Fernández, aquella tarde, tuvo una de sus tardes más gloriosas vestido con la blanquirroja: cinco goles en un solo partido. Perú, dirigido por Alberto ‘Tito’ Denegri formó con Juan Valdivieso en el arco; Arturo Fernández y Víctor Lavalle en defensa; Carlos Tovar, Orestes Jordán y Segundo ‘Titina’ Castillo al medio; Teodoro Alcalde, Adelfo Magallanes, ‘Lolo’, Alejandro Villanueva y José Morales en ofensiva. El primer gol de ‘Lolo’, a los 17’ fue de un remate muy potente que vulneró la valla de Salminen; ‘Titina’ Castillo, en declaraciones post partido, sostuvo que lloró con esa primera conquista. ‘Manguera’ Villanueva puso el 2-0 a los 22’ y a los 43’, otra vez ‘Lolo’, tras recibir un pase exacto de Morales, elevó las cifras a tres. Kanerva, de penal, marcó el descuento antes del final del primer tiempo, que terminó 3-1. Con el reinicio, de media vuelta y con un taponazo, Villanueva puso el cuarto. Un minuto después, a los 48’, con un zapatazo de veinte metros, ‘Lolo’ marcó el quinto. Y el rosario no terminó: en menos de un minuto, entre los 69’ y 70’, el ‘Cañonero’ sacó otros dos remates que le pusieron al tanteador ribetes inverosímiles. Otros dos descuentos seguidos de los finlandeses (Grondlund y Larvo), casi sobre el final, decretaron el 7-3 con el que Perú clasificó a la semifinal; a la polémica y legendaria semifinal contra Austria.

La apoteosis posterior

“La forma de juego de los peruanos hace recordar las visitas de los teams uruguayos y argentinos”, señaló El Comercio en alusión a la supremacía rioplatense en el fútbol olímpico de los años veinte. “El héroe de la jornada fue el centroforward Teodoro (Lolo) Fernández, quien señaló cinco goles de los siete” y “Lolo ha sido calificado por la crítica alemana como el jugador más admirable que se ha visto en la Olimpiada”, postuló La Crónica. Este último diario no desaprovechó la ocasión y trajo agua para su molino: “La hazaña de este muchacho enorgullece a La Crónica, que siempre alentó al ‘Cañonero’ y se opuso a las críticas en su contra. La Crónica descubrió a ese jugador. Por algo lo llaman “El Cañonero de La Crónica”. El júbilo fue generalizado. La prensa peruana logró conectarse con una radio berlinesa y escuchó algunas palabras de los jugadores peruanos, que se resumieron en el papel. Más que opiniones, fueron expresiones de alegría. “¡Viva el Perú!”, gritó el DT ‘Tito’ Denegri, en camarines. “Chim Pum Callao”, añadió ‘Titina’. “¡Qué grande es vencer lejos de la patria!”, comentó Teodoro Alcalde. “¡Seremos campeones olímpicos”, arriesgó el ‘Mago’ Valdivieso. ‘Lolo’ solo pronunció nueve palabras: “He hecho lo que he podido y estoy contento”. Según las crónicas, no pudo proseguir; las lágrimas de felicidad lo contuvieron.


El gustito de las primeras dos veces

Dice la historia que 'Lolo' Fernández integró y fue figura principal de varios grandes equipos de Universitario. Aprendió el 'Cañonero' de la brillante generación estudiantil de los treinta, esa que fue parida por Mario de Las Casas y tuvo a Astengo, Denegri y Galindo, además de su hermano Arturo en la zaga, como grandes referentes. Y en el ocaso de su carrera, tuvo en 'Toto' Terry al gran comparsa que le heredó cuotas de la idolatría que despertaba en los "úes" de la época; junto a él alineó con dos grandes figuras repatriadas como 'Titina' Castillo y 'Campolo' Alcalde que, a despecho de su pasado rosado, conformaron un trío de polendas con el ídolo cañetano. Pero ningún equipo de Universitario fue tan contundente y demoledor entre los que 'Lolo' integró como aquel del bienio 1945-1946. Con un sello enorme apellidado Fernández: Arturo en el banco como DT y Teodoro y Eduardo ('Lolín') como estandartes de gol. Nadie menos que el primer equipo bicampeón de la historia crema.

Contundencia ganadora

Domingo 5 de agosto de 1945. Mientras el mundo, sin saberlo, se aprestaba a vivir horas después la mayor masacre atómica de la historia en Hiroshima y Nagasaki, al otro lado del Pacífico, en el viejo Stadium Nacional, Universitario enfilaba otro tipo de armas para estrenarse en el Torneo de Selección y Competencia. Al frente tenía al rival más pintado de la época: el Deportivo Municipal con el que disputaba el famoso 'Clásico Moderno'. Y tuvo el estreno inmejorable para augurar dos años de éxitos. Al minuto, Jacinto Villalba ya había puesto arriba a la 'U'. 'Muni' tuvo la chance de empatar vía un penal ejecutado por Loayza, pero Carlos Ganoza, el llamado 'Pez Volador', se lo atajó. Luego 'Lolo' puso el segundo y, tras la expulsión de 'Tito' Drago por insultos al árbitro, vendría la vorágine: un gol más de 'Lolo' y dos de 'Lolín' para un 0-5 tan inesperado como bisagra. Pero la racha goleadora de Universitario aún estaba por comenzar. En la fecha 2, Centro Iqueño cayó 7-4 con cinco goles de 'Lolo'; luego llegó una caída repleta de tantos por 4-3 ante Chalaco, en la que el 'Pibe Socarraz fue reubicado como puntero derecho, y una aplastante victoria 6-3 sobre Boys. Llegó así el enfrentamiento más importante: ante Mariscal Sucre, que peleaba arriba con el portero Xamin como gran figura de una defensa imbatible. Pero no para 'Lolo', que anotó dos goles para el 1-2 que puso a la 'U' como líder y le robó el invicto al cuadro cruzado. Tras una goleada 3-0 sobre Tabaco, llegó el primer clásico del año y fue con victoria: 1-2 sobre Alianza con goles de 'Lolo' y el tacneño Víctor Espinoza, quien lo acompañaba como entreala. Sin embargo, eso dio pie a un tramo algo complicado: una derrota 1-2 ante Municipal -en la que 'Tito' Drago se vengó con un doblete-, un empate 3-3 ante Iqueño cedido a falta de 6 minutos, pese a un nuevo doblete de 'Lolo', y una derota 0-1 ante Chalaco. Pero lo mejor estaba por venir.

El rush y el éxito

Por la época, los partidos entre Universitario y Boys eran garantía de goles; no solo por 'Lolo', sino porque en filas rosadas comenzaba a emerger un moreno jovencito y espigado traído del Firestone de Huacho, pero que era casmeño. Valeriano López hacía sus pinitos y por eso el 'U' - Boys terminó saldándose con un 2-4 para los cremas. A la semana siguiente, Sucre cayó 2-0 con goles de Juan Castro y 'Lolín', y los merengues quedaban encaminados al campeonato a falta de dos jornadas. Sin embargo, en ese tramo el campeonato se paralizó casi un mes por la visita del Sao Paulo a Lima, que entre otros rivales tuvo a Universitario y le endilgó nada menos que un contundente 1-5. Tan tremenda goleada despertó muchas dudas entre la afición respecto de si Universitario estaba en el nivel de alzarse campeón local, máxime cuando una semana después el combinado victoriano Sucre-Alianza derrotó por 4-2 a Sao Paulo. Pero la 'U' estaba dispuesta a despejar dudas y los platos rotos los pagó Sporting Tabaco. En la reanudación del campeonato, los cremas vapulearon 1-8 a los cigarreros con dos goles de 'Lolo' y cuatro de 'Lolín'. Y así, llegaron a la última jornada con dos puntos de ventaja sobre el escolta Municipal, en posición de consagrarse campeones si le ganaban el clásico a Alianza Lima. El 25 de noviembre de 1945, la 'U' saltó al campo del Nacional con Sacco en el arco; Da Silva y López en defensa; Huapaya, Pasache y Stolzenbach al medio; Villalba, Castro, 'Lolo', el arequipeño Gómez y 'Lolín' en ofensiva. Temprano, el 'Cañonero' comenzó a dejar las cosas claras: dos goles para afirmar quién había llegado para campeonar. "Parecieron hechos de tinta china porque no se borran nunca de la memoria", sentenció la revista Sport sobre los tantos del ídolo. Juan Castro rubricó el triunfo, y el descuento de Willy Dyer resultó muy escueto. La 'U' ganó 3-1 y dio la vuelta ate su clásico rival.

Año nuevo, vida nueva

Para 1946, el sistema del torneo de Primera División cambió: a fin de procurar mejores taquillas, los clubes decidieron jugar el certamen de Selección y Competencia (el "Copa Movistar" de aquellos tiempos) ya no a dos ruedas, sino a tres. A tono con esas modificaciones, Universitario decidió ensayar algunos cambios en su oncena base. En el arco, repatrió al 'Supermán' Walter Ormeño debido a que Sacco no había dado todas las garantías del caso la temporada anterior. Y dio carta libre a Socarraz para marcharse a Centro Iqueño pues había incorporado a un jovencito bullidor que prometía: Gilberto Torres, quien se ganó el apodo de la 'Bailarina Loca' por sus rápidos movimientos. El inicio no fue el más auspicioso: la 'U' cayó 4-2 ante Municipal, pero se recuperó rápido con un 2-0 sobre Tabaco que 'Lolo' cerró con un gol a los 77'. Luego llegó un partido espectacular: con dos goles de 'Lolo', la 'U' se puso arriba sobre Tabaco 2-5, pero los cigarreros remontaron hasta empatar. 'Lolín', en la agonía, selló un increíble 5-6. Luego llegaron partidos de scores abultados que bien quisiéramos en el fútbol peruano de estos tiempos. Un 4-1 crema sobre Iqueño con dos goles de 'Lolo'; un triunfo 3-4 sobre Sucre con un nuevo gol del 'Cañonero' en el que la barra merengue quiso imitar -según la prensa de la época- el ejemplo de aliento constante que las noticias contaban ejercía en Argentina la barra de Boca Juniors, por lo que hizo bajar el grito "Uuuuu, Uuuuu" hasta que 'Lolín' marcó el tanto triunfal; y un 4-4 con Boys en el que 'Lolo' hizo un gol para que la 'U' estuviera arriba 0-2 a los 2 minutos -aunque después falló un penal-, luego Valeriano tres goles para que Boys pasara arriba 2-4 y finalmente los merengues lograran el empate. Sin embargo, a eso sucedió un bache: derrota 3-0 ante Alianza en el clásico y otra caída 2-3 ante Municipal, esta última sin 'Lolo' en el campo, que sembraron algunas dudas.

Todos tienen malas rachas

Hasta los ídolos, porque con 'Lolo', como decían los medios de la época, la pelota no quiso saber nada por varias fechas. Le hizo un gol de penal a Chalaco en la victoria 2-5 que permitió a los cremas levantar cabeza, pero luego se le inició una sequía desconcertante. Felizmente para la 'U', tenía otros recursos. Goleó 4-1 a Tabaco con Gómez, Espinoza (2) y 'Lolín' como anotadores, y luego venció 3-4 a Iqueño con sendos dobletes de Espinoza y 'Lolín'. Después llegó un nuevo bache: empates 1-1 con Sucre (en el que debutó el argentino Oscar Artacho, a la postre afamado relator deportivo) y Boys, derrota 2-1 con Alianza con cuestionado arbitraje del réferi Casavilca -cobró dos penales muy dudosos para los íntimos- y un nuevo 1-1 ante Municipal. Los cremas quedaban así igualados en la punta con los ediles al inicio de la tercera y definitiva rueda, ambos con 18 puntos pero con la 'Academia' ofreciendo mejor juego. El quiebre tenía que llegar con el regreso goleador del ídolo. En la fecha 16, la 'U' goleó 4-1 a Chalaco y 'Lolo', a falta de un minuto, rubricó la goleada. "Esa era su venganza", señaló Sport, y bien que fue así. A la semana siguiente, un nuevo 4-1, ahora sobre Tabaco, tuvo dos goles del 'Cañonero', que tuvo un novedoso acompañante en ataque: el argentino Ruperto Castro, quien debutó con sedas merengues mostrando velocidad y entrega. "Se va solo el equipo de 'Lolo'", rezaban los titulares en alusión a las fechas que quedaban.

Y se fue solo

El bicampeonato siguió asomando para la 'U' con un 3-2 sobre un combativo Iqueño que 'Lolo' selló con el tercer tanto. Luego Sucre, más que una piedra en el zapato en aquellos años, dio el golpe: con gran actuación de su meta Xamin, ganó 2-1 a los cremas y los forzó a un nuevo partido espectacular con Boys una semana después. Los rosados cayeron 6-4, y eso dejaba a los merengues líderes, por segundo año consecutivo, con dos puntos de ventaja sobre Municipal a falta de una fecha. Y también por segunda vez, con la misión de dar la vuelta en el clásico de la jornada final. Walter Ormeño en el arco; Andrés Da Silva y Julio Luna en defensa; Carlos Arias, Pablo Pasache y Maximiliano Huapaya en el medio; Gilberto Torres, Víctor Espinoza, 'Lolo', Ruperto Castro y 'Lolín' saltaron al campo aquel 12 de octubre de 1946. El partido, a diferencia del año anterior, no fue muy vistoso: "un pacto de no agresión", sugirieron los medios de la época, siempre exigentes y ávidos de goles. El empate le bastaba a la 'U' y por eso, con el silbatazo final de Guillermo Barr, una multitud emocionada se volcó al campo: los cremas conseguían su primer bicampeonato y nuevamente celebraban ante su rival más enconado, el que comenzaba a ser de toda la vida. Al año siguiente, la 'U' pelearía el descenso en una campaña en la que el equipo se desarticuló tras haber efectuado una fuerte inversión en la construcción del estadio Lolo Fernández. Y es que por entonces, aquel 'Cañonero' que en dos años había anotado 28 goles para sellar un ciclo histórico, ya había ofrecido suficientes motivos para ser leyenda.


Lolo en el Lolo

Aquellos rincones de madera aún no llevaban su nombre: eran conocidos como “Estadio de Universitario” o “Estadio de la U”. Teodoro Fernández Meyzán entraba al último tramo de su carrera futbolística y el estadio de Breña, en cambio, recién aparecía en la órbita de nuestro fútbol. La leyenda ha sostenido que los primeros goles de ‘Lolo’ en el Lolo Fernández fueron el 20 de julio de 1952, cuando marcó un hat trick en el triunfo crema por 4-2 sobre la Universidad de Chile. Esto no es del todo preciso.

El nuevo estadio

Si bien la inauguración formal del estadio de Universitario fue en aquel choque contra los chilenos, llegaron a disputarse dos encuentros en las dos semanas anteriores a dicho encuentro. El primer choque en el estadio Lolo Fernández lo jugaron Universitario y Atlético Chalaco; fue quince días atrás, el 5 de julio de 1952. El campeonato profesional aún no arrancaba; en consecuencia, se trataba de un partido de preparación. Chalaco se había consagrado campeón de un torneo Relámpago en el primer semestre, por lo que el partido guardaba algunas expectativas. “Mañana someten a prueba de fuego las tribunas de la U”, tituló el diario La Crónica. El escenario, aquel día, presentó tres tribunas: las dos principales fueron las del Antiguo Estadio Nacional. Se sumó una tribuna de “segunda”. Adicionalmente, cien butacas fueron destinadas a dirigentes y al periodismo. El aforo era de 10 mil personas. Otras obras fueron el asfaltado de la pista que conducía al campo; el recorte, hasta la altura de la cintura, de las mallas olímpicas; la instalación de servicios higiénicos y, sobre la hora, de las boleterías. La inversión total de la ‘U’: 350 mil soles oro. Para aquel 5 de julio, el ingreso a la tribuna de segunda costó cinco soles; ocho soles, la de primera, aunque los socios de ambos clubes pagaban la mitad del precio. Se programaron dos preliminares: un encuentro entre los infantiles de la ‘U’ y Chalaco y otro entre las reservas de la ‘U’ y KDT Nacional.

El ‘Cañonero’ en su casa

José Cuesta Riva, DT argentino de Universitario, mandó esa tarde a Juan Busanich en el arco; Valdivieso y Andrés Da Silva en defensa; León, Rodríguez y Gasco al medio; Gilberto Torres, Juan Castro, ‘Lolo’, ‘Toto’ Terry y Luis Navarrete en ataque. Chalaco, entrenado por Mario Chiabra Jr., lo hizo con Córdova en la valla; Torres y Cabanillas atrás; Bedoya, Rosasco y Portanova en la volante; Alvarado, Mina, Lurita, Morales y Reyes como delanteros. Atlético Chalaco hizo historia, pues fue el primero que anotó un gol en el estadio crema: a los 25’, Lurita, aprovechando un avance y centro de Mina desde la derecha, batió a Busanich para el 0-1. La ‘U’ volteó antes del descanso con doblete de Castro en menos de dos minutos: a los 35’ y a los 37’. A los diez minutos del complemento llegó el gol histórico: un córner a favor de la ‘U’ fue ejecutado por Gilberto Torres. El centro llegó pasado y, cuando Córdova se aprestaba a salir, ‘Lolo’ tocó el balón con la punta del botín y marcó el tercero. Fue el primer gol de ‘Lolo’ en el Lolo. DeChalaca.com publica la foto de este momento histórico, gracias al archivo de La Crónica; asimismo, reproduce una caricatura de dicho instante. El segundo descuento porteño llegó a los 90’: Alvarado, con un misil desde corta distancia, redujo el score a 3-2. De inmediato, el árbitro inglés, Mr. Charles Dean, pitó el final. “Los ‘Úes’ vencieron 3-2 a los chalacos”, fue el titular de La Crónica.

Viejo es el viento…

Siete días más tarde, se jugó el primer clásico en el Lolo, que terminó 1-1; Terry marcó para la ‘U’ y Roberto ‘Chupón’ Castillo para Alianza. Según los diarios, “el viejo Lolo rindió más de lo que puede exigírsele”. Esa misma semana se pactó el amistoso contra la Universidad de Chile. En lugar de una conferencia de prensa, los dirigentes de ambos clubes confirmaron el encuentro, y se dieron loas recíprocas, durante un programa de radio. “El viejo ‘Lolo’” refutó las críticas y las condescendencias contra los sureños: el 20 de julio de 1952, marcó tres goles en la inauguración oficial, esa que la historia ha consignado como sus tres primeros goles en el estadio que lleva su nombre, pero que, como ha demostrado DeChalaca.com, tuvieron un antecedente: el sutil toque de chimpún que superó a Córdova.


Los primeros disparos del Cañonero

Hace cien años nació uno de los jugadores más legendarios y máximos ídolos en la historia del fútbol peruano. Habrá hinchas que sostengan que esta afirmación no requiere plurales: que ‘Lolo’ Fernández está a la vanguardia de todos. Como plazca la definición, él es el personaje mayor, casi fundacional en la historia de Universitario de Deportes.

Magia contra Magallanes

El debut no oficial de Teodoro Fernández Meyzán ocurrió el 29 de noviembre de 1931: esa tarde, Universitario enfrentó en amistoso al Magallanes de Chile. ‘Lolo’ no iba a disputar este partido. Sin embargo, en un clásico previo frente a Alianza Lima, un jugador crema (Wertheman) había tenido una actuación tan deslucida y poco funcional al trabajo como extremo de Luis Souza Ferreira -por entonces la gran figura crema en ataque- que se decidió su reemplazo. El cañetano y su hermano José fueron ubicados entre los titulares; en la zaga estaba su también hermano Arturo Fernández. Universitario formó con Criado en el arco; Sarmiento y Arturo Fernández en defensa; Denegri, Plácido Galindo y Eduardo Astengo al medio; Pablo Pacheco, ‘Lolo’, José Fernández, Góngora y Souza en ofensiva. Ocho mil personas, en el estadio Nacional, fueron testigos de esta jornada histórica. La ‘U’ ganó 1-0 y el gol cayó a los 64’: Souza burló a ‘Cuasimodo’ Arellano y centró por elevación. El arquero chileno Eugenio Soto, apodado ‘La Estatua de Hielo’ se resbaló en el preciso instante en que ‘Lolo’ cabeceaba la pelota. Fue el histórico primer gol del cañetano. Cabe señalar que, aunque formalmente, los diarios mencionaban a la “Federación Universitaria”, ya algunas líneas mostraban, aunque de forma incipiente, el nombre “Universitario de Deportes” y el diminutivo “La ‘U’”. En la mayor parte de las crónicas, sin embargo, el equipo era denominado “Universidad” o, como en la bajada de La Crónica, se remarcaba que “los universitarios vencieron 1-0”. Quedan para la posteridad estas líneas del diario El Comercio: “Los hermanos José y Teodoro Fernández, dos muchachos cañetanos, impresionaron muy bien por su juego impetuoso, la fuerza de sus shots y la dirección de su juego. Les falta puntería hacia el arco y entendimiento con sus compañeros, pero eso lo conseguirán seguramente con las prácticas en conjunto. Dieron mucha vida al ataque”.

Lolo, el insultado

‘El Cañonero’ jugó varios amistosos más, incluido su primer clásico. Para su estreno oficial, no obstante, tuvo que esperar hasta mediados de 1932. Y tuvo que esperar más allá de la primera fecha del torneo, en la cual Universitario venció por walk over a Hidroaviación, que excusó su ausencia por no sentirse preparado ante la partida de varias de sus figuras. Fernández debutó formalmente con camiseta crema el 26 de junio de 1932, en el estadio del Círcolo Sportivo Italiano. Su rival fue Sportivo Unión. Y la historia dirá que ‘Lolo’, en aquella jornada histórica de su vida, recibió mucha hostilidad. Fue pifiado e insultado, según La Crónica. La versión que se difundía en las coberturas periodísticas señalaban a Astengo como otro insultado; ‘Lolo’, de acuerdo a esta versión, “hace peligrar viejos prestigios y se trata de desmoralizarlo”. Los aficionados, en conclusión, sentían que era un jugador que le iba a quitar espacio a los consagrados. Otra época, otra mentalidad. Pero, como bien señala el reporte del partido (que terminó 4-1), ‘El Cañonero’ “contestó a las silbatinas con dos goles de gran factura, en los que si bien no hubo mucha dinamita, se advirtió inteligencia en sus ejecuciones”. Para el primer gol, bajó un balón y remató en primera, sin que esta tocara el suelo. Luego marcó el segundo, “haciendo callar a los gritones”.

El despegue definitivo

En las semanas siguientes, ‘Lolo’ se hizo imparable. En la fecha 3, contra Tarapacá, marcó dos en el triunfo crema por 3-0. Fernández marcó el segundo con un misil y el tercero con una arremetida rápida. En la fecha 4 llegó su jornada consagratoria. El 11 de julio de 1932, la ‘U’ goleó 8-0 al Circolo Sportivo Italiano, y ‘Lolo’ “samaqueó la red de Conte seis veces” (La Crónica dixit). Anotó el primero (fusiló al arquero), el segundo (de rebote), el tercero (remate fuerte tras driblear a dos defensas), el cuarto (otro rebote), el quinto (de volea) y el séptimo (tras bajar un balón). Los elogios se reforzaron también desde graderías; luego del sexto gol de ‘Lolo’, “de los pocos espectadores partieron gritos de admiración para el insider universitario, el que tiene ya bien ganada su fama de goleador”. El torneo entró en un receso por los viejos campeonatos nacionales, que enfrentaban a las selecciones de las diversas ciudades del Perú. El 17 de julio de 1932 se jugó un clásico para definir si la ‘U’ o Alianza representarían a la Selección de Lima en este certamen. Los cremas perdieron 3-2, pero esa vez Lolo anotó su primer gol contra los íntimos, fusilando al ‘Mago’ Juan Valdivieso. Sin embargo, ‘Lolo’ no quedó desligado de esta competencia: el 30 de julio, jugó como refuerzo de la Selección de Cañete en un empate 2-2 contra la Selección de Arequipa. Y en esas mismas fechas, su popularidad creció tanto, que comenzó a  ser trazado en las caricaturas de los diarios. Era el año 1932 y, poco a poco, ‘Lolo’ Fernández comenzaba a ser el “Cañonero” y Universitario de Deportes dejaba de ser “Universidad”.


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Elaborado por	: Carlos Manuel Nieto Tarazona
		  carmanieto@hotmail.com
		  Arequipa - Perú
Update		: 29/05/2013

Agradecimiento a :DECHALACA

¡¡¡ EN EL PERÚ LA GARRA
LA PONE LA
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